Beber leche cruda ¿estamos locos o qué? por Lucía mi pediatra


Como imagino que ya todos sabéis, el Govern catalán acaba aprobar el decreto que permite la venta directa de leche cruda de vaca cuando llevábamos 28 años en el que estaba prohibida su venta directa por el importante riesgo para la salud que suponía beber la leche cruda.

Las reacciones de profesionales sanitarios, médicos, biólogos, tecnólogos alimentarios, farmacéuticos, químicos y nutricionistas entre otros, no se ha hecho esperar.

Y yo ¿qué queréis que os diga? Pues hablemos claro.

Consumir leche cruda supone un paso atrás en seguridad alimentaria. No logro entender cómo han llegado a tomar semejante decisión en contra de toda la evidencia científica que hay al respecto. No me entra en la cabeza.

Vayamos por partes.

¿Cuál es la diferencia entre leche cruda, leche fresca, pasteurizada y leche UHT?

Aquí, mi compañero Miguel A. Lurueña en su magnífico blog Gominolas de petróleo que os invito a seguir, lo explica perfectamente. Pero resumiendo mucho:

  • Leche cruda: recién exprimida de la vaca. No ha recibido ningún tratamiento térmico.
  • Leche fresca: Ha sido calentada durante un tiempo determinado a temperaturas inferiores a los 100ºC. También llamada leche pasteurizada. La encontraréis en algunos supermercados en neveras y se ha de consumir en 2-3 días, esté o no esté abierto el envase.
  • Leche UHT o esterilizada: es la que compramos habitualmente en tetrabrick y ha sido sometida a temperaturas superiores a los 100ºC durante un tiempo determinado que garantiza su seguridad.

Muchos diréis:

  • Hombre, se supone que el que va a comprar la leche cruda la hervirá en casa antes de consumirla.

 Pues mirad, eso de entrada ya es mucho suponer. Porque de hecho en Italia donde sí se autoriza el consumo de leche cruda y donde por cierto han aumentado los brotes de distintas enfermedades infecciosas transmitidas a través de la leche, se ha demostrado que hasta un 43% de los consumidores no hervía la leche. En Estados Unidos tampoco se quedan atrás, el 81% de los brotes infecciosos que tienen, se registran en Estados donde la venta está legalizada.

Pero es que ahí no acaba la cosa. No se trata de poner en el envase: HIERVA USTED LA LECHE ANTES DE CONSUMIRLA.

Es que con hervirla un poquito no es suficiente. El mecanismo es complejo.

Aquí mi querida Gemma del Caño lo explica fenomenal. Resumiendo sus palabras:

  • Primero hay que garantizar un correcto transporte en el envase que nos asegure que no esté contaminado.
  • Nada más llegar a casa hay que hervirla tres veces, tres. Ni una, ni dos, sino tres.
  • Hay que refrigerarla inmediatamente, pero no de cualquier manera. La leche ha de conservarse a temperaturas de entre 1-4ºC (y aun así la Lysteria, una bacteria que los pediatras especialmente tememos por las meningitis que puede llegar a producir, resiste a estas temperaturas). Ahora ve a tu cocina y comprueba a qué temperatura enfría tu nevera. Podrás observar que la mayoría enfrían de 1-8ºC. ¡Cancha ancha para las bacterias!

Analizando al detalle el decreto del Govern, Gemma escribe un brillante artículo que no deja lugar a dudas. Aquí os lo dejo. Por cierto, a los interesados en seguridad alimentaria, Gemma tiene un magnífico blog que os animo a seguir Cartas desde el Imperio

¿Y bien? ¿Qué riesgos tiene consumir la leche cruda la hirvamos o no la hirvamos?

Infecciones varias que pueden ir desde una simple gastroenteritis hasta la muerte

Que conste que no lo digo yo, donde busquéis, encontraréis. La misma FDA americana advierte: “Consumir leche cruda supone un grave riesgo para la salud”

Brucelosis, Lysteria, Campylobacter, Salmonella, E.Coli, Yersinia… Y qué decir si estas infecciones las contraen niños, ancianos, mujeres embarazadas o inmunodeprimidos; las consecuencias pueden ser muy graves.

Es más, LOS NIÑOS, EMBARAZADAS, ANCIANOS E INMUNODEPRIMIDOS NO DEBEN CONSUMIR LECHE CRUDA aunque se haya hervido.

Según la AECOSAN (Agencia española de consumo, seguridad alimentaria y nutrición) “la pasteurización es el único método eficaz que garantiza la eliminación y control de los microoganismos patógenos en este alimento y en sus derivados”

Y yo me pregunto:

¿Por qué poner en manos del consumidor un tema tan importante para la salud de todos?

He podido comprobar en estos días leyendo a unos y a otros como había gente que decía que la leche cruda era más rica nutricionalmente que la pasteurizada o la UHT. Falso. Y aquí es donde os voy a pedir que leáis a mi querida amiga La Boticaria García donde nos explica con su desparpajo habitual sin perder todo el rigor científico que este tema merece, los siete motivos por los que no debéis beber leche cruda.

Y ahora vendrán mis comentarios favoritos:

  • De toda la vida en los pueblos se ha consumido la leche recién ordeñada y nunca pasaba nada.

Pues mire usted, sí pasaba, claro que pasaba. De hecho observad esta gráfica que acabo de hacer cogiendo los datos del INE (Instituto Nacional de estadística) y comprobad cómo desde que se regularizó el tratamiento térmico de la leche (pasteurización) y el control de los animales, los casos de brucelosis pasaron de más de 6000 casos al año en 1986 a 49 casos en 2015.

Es más, os diré que yo soy asturiana, con casa en aldea y sí, yo también he bebido leche recién ordeñada y hervida y aquí estoy. Pero trasladar una experiencia personal a una recomendación oficial y universal haciendo caso omiso a la evidencia científica de la que disponemos hoy en día, es de una irresponsabilidad sangrante.

¿De verdad estamos en el siglo XXI? ¿Qué será lo siguiente?

 Dra. Lucía Galán Bertrand. www.luciamipediatra.com

 

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2 comentarios sobre “Beber leche cruda ¿estamos locos o qué? por Lucía mi pediatra”

  1. Se nos va la olla con lo natural, con lo de huir de lo artificial, con rechazar la química, con lo de volver a la prehistoria… Y sí, es tremendo que miles de científicos estudien y desarrollen métodos y vacunas e investiguen y to eso… Pa que ahora me cure las cosas con unas hierbas y me ponga a comer alimentos sin ninguna responsabilidad. Y me hacen mucha gracia los comentarios del tipo ” to la vida se ha hecho así y no pasaba nada”. Que no nos enterábamos de lo que pasaba, mejor dicho.

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